
La gente de No puedo creer que lo hayan inventado no deja de sorprendernos con sus descubrimientos en la red, a cada cual más original y desquiciado. Lo último que he visto es una cantimplora de R2D2, el robot más famoso de la historia del cina (sí, estoy seguro que los Roby, Número Cinco se pongan a la cola).
El artefacto en cuestión es un capricho y como tal su precio no es precisamente de tienda de Todo a Euro. Lo podemos adquirir en la tienda de Tanomi a treinta euros. Si has pinchado el enlace te habrás dado cuenta por cierto de que el idioma es un problema.
Nunca las excursiones campestres habían sido a glaxias lejanas, muy lejenas.





